Diálogo de un objeto con un poeta maldito del romanticismo francés: Un análisis de las Flores de Mal de Bernardo Salcedo

Diálogo de un objeto con un poeta maldito del romanticismo francés: Un análisis de las Flores de Mal de Bernardo Salcedo

Diálogo de un objeto con un poeta maldito del romanticismo francés: Un análisis de las Flores de Mal de Bernardo Salcedo

Por Oriana Colmenares y Daniela Quintero

Bernardo Salcedo, Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cm. Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla. Sala de Arte Bancolombia.

El término “paisaje” puede significar muchas cosas pues su definición es subjetiva y depende del contexto en el que se produce. Sin embargo, en este ensayo nos concentraremos en analizar la obra Flores de Mal de Bernardo Salcedo a partir de una visión eurocéntrica del paisaje regulado, el paisaje como el ordenamiento de los elementos de la naturaleza[1]. En cuanto se desprende de esta misteriosa obra, el presente ensayo buscará indagar sobre la intención de la representación de la naturaleza del artista colombiano Bernardo Salcedo en la obra mencionada, ¿será la naturaleza en esta obra un reflejo de la sociedad corrompida en la que se encontraba Salcedo, o es un reflejo de sí mismo?

Con el fin de justificar por qué esta obra es un paisaje escultórico a nivel formal, conceptual y contextual que evoca un sentimiento de naturaleza poco convencional, será necesario en primer lugar hablar del artista; cómo fue su vida, dónde nació, dónde creció, en qué consiste su arte, por qué llegó a ser reconocido y otros aspectos personales. En segundo lugar, entraremos a analizar la obra desde sus elementos formales; de qué material está hecha, cómo es su composición, cuál es la técnica utilizada por el artista para su elaboración y cómo operan el color, la luz y las texturas en la escultura. Luego se dará un contexto espaciotemporal para así poder pasar a un análisis del contenido conceptual de la obra y ver cómo este se evidencia en detalles tan simples como su título. A continuación, se profundizará en la relación de Flores de Mal con el poemario Las Flores del Mal del poeta romántico francés Charles Baudelaire en el que se busca extraer la belleza del mal, de la perdición, y en el que el autor considera que la belleza puede existir y evolucionar sin la necesidad de la naturaleza.

Tras este concreto recorrido es posible justificar por qué consideramos que Flores del Mal no es una expresión de la maldad del artista, sino que es la dominancia de este sobre la naturaleza. Pero no es un tipo de dominio cualquiera sino uno de crítica. De tal manera hemos de abordar la tesis de que Flores de Mal es un paisaje escultórico poco convencional que representa una dominación sobre la naturaleza mediante el control de sus formas.

Bernardo Salcedo nació en Bogotá en el año 1939 y murió 68 años después, en el 2007. Durante su infancia en el barrio La Soledad comenzó a interesarse por la creación de mundos diferentes al jugar con títeres y crear escenarios imaginarios[2]. Esto se reflejaría en su arte más adelante, pues Salcedo consideraba que la obra de un artista era la recreación de su infancia[3]. Al crecer entró a estudiar Sociología y Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia, donde recibiría el grado Cum Laude[4]. Y más adelante se casó con la ceramista Natalia Rivera, con quien tuvo tres hijos, Marcelo y los mellizos Pablo y Margarita.[5]  Salcedo perteneció a una generación de artistas como Antonio Caro, Beatriz González, Santiago Cárdenas y Álvaro Barrios, entre otros, que finalizando la década de 1960 tuvieron un interés por relacionar las ideas y significados externos al arte con sus obras [6]. Se les incluyó dentro de la categoría de «conceptualistas», siendo Salcedo uno de los pioneros del arte conceptual en Colombia[7].

En cuanto a su trayectoria artística, expuso activamente desde 1966 hasta 2007, periodo durante el cual Salcedo pasó por varias etapas: en un primer lugar el artista trabajó en sus reconocidas Cajas Blancas, ensambles de cajas y partes de objetos como brazos y piernas de muñecos, embudos, herrajes y demás, que abrían paso a la libre interpretación de los elementos según el espectador.[8] Después trabajó en las llamadas Cajas Elementales denunciando a través de estas el desequilibrio económico en las zonas rurales metiendo materiales orgánicos como tierra, piedras y paja en las cajas. En la Bienal de Artes Gráficas de 1973, luego de haber trabajado en Frases de Cajón, obra en la que plasmaba mensajes sobre cajas de madera de una empresa de bocadillos que había caído en la quiebra, exhibió una obra que generó controversia al deconstruir el escudo nacional para transmitir el mensaje de que no había patria posible. Salcedo detestaba lo utilitario y consideraba que la naturaleza no tenía significado, que la naturaleza era uno mismo, era cada persona, esto lo demostró a lo largo de su trayectoria como artista y como persona en sus ideas políticas[9].  Luego comenzó a intervenir fotografías con objetos haciendo una especie de collage tridimensional en una serie que llamó Señales particulares. Finalmente trabajó en obras como Aserrando el agua y Catedrales[10].

Debido a su modo de trabajo, el mismo Salcedo se bautizó muy adecuadamente como un recolector y procesador de basura pues trabajaba utilizando materiales que recuperaba tras ser desechados, piezas que quizás en algún punto cumplieron una función y que el artista transformaba despojándolos de su cualidad utilitaria y creando objetos misteriosos que generaban intriga en el público[11].

Uno de estos objetos que ha generado intriga fue las Flores de Mal debido a la interpretación inusual de la naturaleza; ¿por qué ha decidido mostrar a la naturaleza como un objeto frio, endurecido y muerto? ¿Esta es una expresión de la naturaleza que está inspirada en el espectador o es meramente un reflejo de él mismo? La solución a estas preguntas las podemos hallar en varias entrevistas de Salcedo en las cuales ha sido tildado como un charlatán polémico debido a sus comentarios pesimistas con respecto al arte colombiano: “Todo el arte actual en Colombia está embadurnado de sangre (…) nuestro arte contemporáneo está pasando por una crisis de oportunismo muy triste”.[12] Al tener una postura tan dogmática frente al arte conceptual de su época, sobra decir que tampoco le tenía mucha fe a aquellos que la observaban: “No han entendido que el artista es un ser mudo y que el arte no es un jeroglífico”.[13] Asimismo, podemos asumir que Salcedo estaba cansado de justificar su arte, del mundo artístico en Colombia y del propio arte que estaba siendo producido por sus contemporáneos; Flores de Mal es la expresión de lo que Salcedo estaba sintiendo dentro de este gremio; es una naturaleza muerta, fría y malvada.

En este sentido resulta interesante comenzar a relacionar a Salcedo y esta obra en particular con el poeta Charles Baudelaire, del que hablaremos con mayor detalle más adelante, pues para este la belleza es una máscara a través de la que se expresan las preocupaciones, sentimientos e inconformidad con todo lo que rodea al individuo.[14] Esto parece asimilarse a lo que Salcedo logra con Flores de Mal al tratarse de una representación que a primera vista parece ser bonita pero que tiene un gran contenido poético y conceptual relacionado con la frialdad, la rigidez, la muerte y la sociedad colombiana de finales del siglo XX.

Esta escultura de Salcedo parece estar representando un jardín, es por eso que resulta interesante analizarla desde lo propuesto por Ann Bermingham. Ella plantea que el jardín es la manera en que le damos forma a la naturaleza, pero al tratar de darle forma a la naturaleza, esta está siendo dominada[15]. Este acto de querer dominar a la naturaleza para crear algo estético no se pierde en Flores de Mal, ya que este mismo jardín busca convertirse en un tipo de autoridad que busca dominar y marcar distancia de la ignorancia que Salcedo percibe en el gremio artístico colombiano de su época.

Flores de Mal consiste en una serie de varillas de hierro curvadas irregularmente que sostienen láminas del mismo material en la parte superior, cada varilla parece estar clavada en un suelo formado por gravilla que está delimitado por un marco de metal. La escultura de Salcedo evoca un sentimiento de naturaleza un tanto intuitivo pues al verla, a pesar de su abstracción, se piensa en un paisaje debido a elementos formales como la horizontalidad de las flores en contraste con la verticalidad de los tallos, la distribución en el espacio e incluso el material, ya que las piedras son uno de los componentes tradicionales de un paisaje.

Lo primero que notamos al acercarnos a la obra es su escala, que genera una relación muy curiosa con el espectador pues al medir 140 centímetros desde el piso hasta su punto más alto se asemeja a la altura de un ser humano promedio, dejando apenas sobresalir la parte superior del cuerpo, esto hace que el espectador se sienta inmerso en la escultura. Además, entre cada figura que se alza queda un espacio, un vacío que las separa y que aporta una sensación de inmersión insinuando al espectador la posibilidad de ocupar ese espacio, esto inconscientemente sugiere la idea de estar dentro de una pequeña sección de un jardín.

El uso de la línea en esta escultura es esencial pues la utiliza de manera muy definida: da la sensación de que los listones de hierro son trazos que se distribuyen por el espacio dibujando una figura tridimensional y generando formas orgánicas con curvas irregulares que parecen estar a punto de moverse (ver fig. 1 y 2). En contraste con esta fluidez se puede ver en la obra el choque de la rigidez en la parte inferior, que enmarca la escultura encerrándola en un cuadrado de 150 x 150 centímetros. Este marco completamente simétrico da la impresión de ser el encargado de controlar la estabilidad de la obra asegurándose de que todo se quede en su lugar, de que las piedras permanezcan estáticas, dando así la sensación de control, de dominación, de seguridad, todos conceptos relacionados al paisaje en la historia del arte.

En Flores de Mal, a pesar de ser una escultura, están muy presentes algunos elementos formales que son principalmente aplicados a la pintura como el color, la luz, la sombra y la composición. En cuanto al color, la paleta de esta escultura es bastante cerrada, está compuesta esencialmente por dos colores, el café oscuro del hierro y el beige de las piedras. Gracias al segundo de los conceptos, la luz y la sombra, la paleta cobra vida pues la sombra proyectada sobre las piedras aporta un tono gris azulado que contrasta con el amarillo vivo de las piedras más iluminadas y sobre los listones de hierro de la parte superior de la escultura se refleja la luz creando visos dorados mientras que las piedras a las que el foco de la luz no alcanza se tiñen de un color gris pálido (ver fig. 3, 4 y 5). Por último, la composición enfoca principalmente dos partes de la obra: la superior y la inferior, la sección del medio se encarga de direccionar la mirada del espectador por medio de las líneas que apuntan hacia donde se debería dirigir el ojo (ver fig. 6). La parte de abajo evidentemente forma un cuadrado, pero resulta interesante cómo la parte de arriba fragmenta la simetría del cuadrado apuntando hacia distintas direcciones y liberando a la mirada.

El hecho de que en la obra podamos notar una evidente rigidez y simetría en aspectos como el posicionamiento de las flores al dirigirse hacia una cantidad limitada de direcciones, o el grosor uniforme de los tallos y los listones metálicos que componen las flores, nos sugiere una concepción particular del paisaje que parte de ideas normativas según las cuales el paisaje debe ser ordenado intencionalmente.[16] Además, las curvas en los tallos no son propias de la naturaleza, esto nos habla de la domesticación de las formas, de la dominación y la modificación de lo natural a través de elecciones particulares en su representación.

Ahora, dicho esto es importante pasar a un análisis más conceptual observando la evidente relación entre el título de esta escultura con el aclamado poemario de Charles Baudelaire Las Flores del Mal. Habiendo nacido en 1821, Baudelaire se convirtió en uno de los poetas modernistas más aclamados del siglo XIX.[17] Su fascinación por la belleza de lo macabro, lo ignorado y el nihilismo, fue lo que le otorgó el título de poeta maldito post mortem por parte de Paul Verlaine en 1884.[18] Baudelaire presenció el nacimiento y el desarrollo del romanticismo francés, un movimiento artístico que floreció después de la derrota de Napoleón en Waterloo y que no ponía tanto énfasis en la fidelidad exacta a la realidad, sino en la manifestación de los sentimientos del artista.[19]

Las Flores del mal es el ejemplo perfecto del romanticismo francés de Baudelaire, es un poemario en donde la belleza es subjetiva dado que nace de lugares que la sociedad ha tildado de feos. Esto se ve en poemas como Himno a la belleza[20] en el cual aclara que la belleza es fea, es un monstruo que uno adora y necesita; un amor al horror y a la muerte. Esta fascinación con la muerte de Baudelaire se puede ver en la escultura de Salcedo y en otros poemas como Una Carroña, en el que se admira a un cuerpo muerto y a partir de esto la figura del cadáver se convierte en un objeto de placer, de deseo y de amor:

“¡Entonces, ¡oh mi belleza! Dile a la gusanera

 Que te consumirán los besos,

Que yo he conservado la forma y la esencia divina

De mis amores descompuestos!”[21]

Este extracto del poema de Baudelaire ayuda a entender el fanatismo del artista hacia una belleza que extrae de la fealdad convencional, pero más importante aún: de la muerte. La descomposición del cuerpo es lo que hace bello a este cadáver, pero ¿qué ha de pasar si el cuerpo nunca se descompone? ¿Si se queda en un estado de putrefacción permanente? Este es el caso de Salcedo; Flores de Mal representa unas flores muertas pero inmortalizadas; flores que nunca se van a descomponer, no terminarán su ciclo divino. Esta oposición al ciclo natural de la vida podría crear la impresión de que dado a que nunca fueron un objeto vivo; nunca fueron un objeto perteneciente a la naturaleza salvo por el nombre. Pero para Baudelaire y para Salcedo este no es el caso; la naturaleza siempre evoca a la muerte y a lo que ha sido repudiado por la sociedad (los gusanos, o un cadáver desgastado) y por eso la convierte en un objeto digno de belleza. En esa misma vena, el hierro tratado y reutilizado que empleó Salcedo en Flores de Mal es un material que la sociedad ha tildado como feo, pero al haber llamado a estos objetos inanimados flores, Salcedo les dio vida; sacó al hierro del mundo inanimado y lo introdujo en uno donde sí puede morir y revivir de manera infinita conceptualmente: el de la naturaleza. Además, el hecho de que Salcedo decida utilizar el hierro recuperado para la elaboración de la escultura habla de la degradación de un material, esto resulta coherente con el significado de belleza de Baudelaire, ya que para este la belleza puede ser el motivo que le empuje a la degradación.[22]

En otras palabras, se puede deducir que Flores de Mal es comparable con Las Flores del Mal porque ambas emplean la misma belleza para representar ciertas cualidades clave y únicas de la naturaleza (ambos son paisajes de su manera).  Asimismo, lo feo es aquello que la sociedad ha rechazado, agregándole en sí un componente critico adicional tanto a la obra de Baudelaire como a la de Salcedo. Vale la pena recalcar, que, la asociación entre Baudelaire y Salcedo no es caprichosa sino acertada, ya que este último decidió aludir de manera directa al poemario con el título de su escultura.

La sociedad del utilitarismo nombró feo a lo que se considera inutilidad y bello a lo que es útil; este aspecto de inutilidad llegó tan lejos que para Salcedo el mundo artístico colombiano empezó a considerar inútil a la naturaleza; al propio reflejo de lo que es el ser humano. Por eso Flores de Mal es un paisaje escultórico poco convencional; porque representa la dominancia del artista sobre una naturaleza que se ha visto corrompida y afeada por ese mismo reflejo que la creó; el de la sociedad.

 

Tabla de figuras:

Figura 1: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………….. 7

Figura 2: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………….. 7

Figura 3: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………….. 8

Figura 4: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………….. 9

Figura 5: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………….. 9

Figura 6: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia……………………………………………………………………………………………………… 10

 

Bibliografía:

Barrios, Álvaro. Orígenes del arte conceptual en Colombia. Medellín: Fondo editorial Museo de Antioquia, 2000.

Baudelaire, Charles. Las flores del Mal. Editorial: Proyecto Espartaco, 1804.

Bermingham, Anne. “System Order and Abstraction.” En Landscape and Power. 77-98. Chicago: University of Chicago Press, 1994.

Salcedo, Bernardo. “Bernardo Salcedo (1939-2007): Detesto la Vida Congelada.” Entrevista por Ana María Escallón. La mecánica celeste, Abril 14, 2013. https://lamecanicaceleste.wordpress.com/2013/04/14/bernardo-salcedo-1939-2007-detesto-la-vida-congelada/

Manrique Sabogal, Winston. “Baudelaire y las claves del concepto de belleza que cambió las artes y trajo la modernidad.” WMagazín, Abril 5, 2021. https://wmagazin.com/relatos/baudelaire-o-el-concepto-de-belleza-que-cambio-las-artes-y-trajo-la-modernidad/#:~:text=Para%20Baudelaire%20%E2%80%9Cla%20belleza%20es,todo%20lo%20que%20le%20rodea.

Redacción El Tiempo. “El artista de las cajas.” El Tiempo, 27 de enero, 2007. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3415493

Rojas, Diana. “Bernardo Salcedo.” ArtNexus. Ultima modificación junio, 2007. https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5d6331f290cc21cf7c0a08b5/64/bernardo-salcedo.

Pignalosa, María Cristina. “Falleció este domingo el artista Bernardo Salcedo, maestro del arte conceptual.”  El Tiempo, 21 de enero, 2007. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3407765

[1] Javier Maderuelo, “La definición de paisaje”, en El Paisaje: Génesis de un Concepto (Madrid: Abada Editores, 2005), 15-39.

[2] Álvaro Barrios, Orígenes del arte conceptual en Colombia (Medellín: Fondo editorial Museo de Antioquia, 2000), 30.

[3]Diana Rojas, “Bernardo Salcedo,” ArtNexus, última modificación Junio, 2007.

[4] Barrios, Orígenes del arte conceptual en Colombia, 25.

[5] María Cristina Pignalosa, “Falleció este domingo el artista Bernardo Salcedo, maestro del arte conceptual,” El Tiempo, Enero 21, 2007.

[6] Rojas, “Bernardo Salcedo”.

[7] Redacción El Tiempo, “El artista de las cajas”, El Tiempo, 27 de enero, 2007.

[8] Redacción El Tiempo, “El artista de las cajas”.

[9] Bernardo Salcedo, “Bernardo Salcedo (1939-2007): Detesto la Vida Congelada,” entrevista por Ana María Escallón, La mecánica celeste, Abril 14, 2013.

[10] Redacción El Tiempo, “El artista de las cajas”.

[11] Rojas, “Bernardo Salcedo”.

[12] Bernardo Salcedo, “El Artista de las Cajas”, entrevista por Paola Villamarín, El Tiempo, 2007.

[13] Salcedo, entrevista.

[14] Winston Manrique Sabogal, “Baudelaire y las claves del concepto de belleza que cambió las artes y trajo la modernidad”, WMagazín, abril 5, 2021.

[15] Anne Bermingham, “System Order and Abstraction”, en Landscape and Power, (Chicago: University of Chicago Press, 1994), 77-98.

[16] Bermingham, “System Order and Abstraction”, 77-98

[17] Richard D.E Burton, “Charles Baudelaire, French Poet, Symbolist and Critic,” Encyclpedia Britannica, Agosto 27, 2023

[18] Britannica, T. Editors of Encyclopaedia, «poète maudit,» Encyclopedia Britannica, Julio 20, 1998

[19] Claire Black McCoy, “Romanticism in France”, Khan Academy. e

[20] Baudelaire, en Las Flores del mal (Editorial: Proyecto Espartaco, 1804), 41-42.

[21]Baudelaire, “Una Carroña”, 51-53.

[22] Winston Manrique Sabogal, “Baudelaire y las claves del concepto de belleza que cambió las artes y trajo la modernidad”, WMagazín, Abril 5, 2021.

Figura 1: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cm, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.
Figura 2: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.
Figura 3: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.
Figura 4: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.
Figura 5: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.
Figura 6: Bernardo Salcedo, detalle Flores de Mal, 1994, 140 x 150 x 150 cms, Lámina y varilla de hierro doblada y soldada, gravilla, Sala de Arte Bancolombia.